¿Qué alternativas podemos construir ante un modelo económico que pone en riesgo la sostenibilidad de la vida? Esta es una de las preguntas que plantea el libro “Soberanía alimentaria y economía feminista. Miradas y prácticas desde el País Valencià y otras latitudes”, una obra colectiva publicada por la Editorial Catarata este 2026 y que pone en diálogo experiencias transformadoras impulsadas por mujeres desde el País Valenciano y otros territorios.
Se presentará en la librería “La Repartidora” (Carrer Reverend Rafael Tramoyeres, 8, València) el próximo jueves, 17 de septiembre de 2026, a las 19.00 h. Las autoras y el autor del libro son Alicia Rius Buitrago, Marta Maicas Perez, Rosana Montalbán Moya y Samuel Ortiz Perez. La presentación correrá a cargo de las expertas Marta Maicas Pérez, Mónica Gil Junquero, Cristina Galiana Carballo y Laia Baró Gómez.
El libro parte de una idea fundamental: la alimentación no es solo una cuestión de producción y consumo, sino también de poder, de relaciones sociales, de territorio y de sostenibilidad de la vida. Durante décadas, el modelo económico dominante ha priorizado el crecimiento, la productividad y la acumulación de capital por encima de otras necesidades. Este modelo ha tenido profundas consecuencias ambientales y sociales: explotación de los recursos naturales, precarización laboral, desigualdades, pérdida de biodiversidad y una creciente dependencia de grandes cadenas agroalimentarias.
Mujeres que construyen alternativas
Ante esta realidad, la soberanía alimentaria defiende el derecho de los pueblos a decidir cómo producen y consumen sus alimentos, protegiendo al mismo tiempo a las personas, los territorios y los ecosistemas. La economía feminista, por su parte, cuestiona una concepción de la economía que a menudo hace invisibles todas aquellas actividades imprescindibles para sostener la vida: los cuidados, el trabajo doméstico y una gran parte de las tareas que históricamente han recaído sobre las mujeres. Cuando estas dos perspectivas entran en diálogo aparece una propuesta especialmente potente: repensar los sistemas alimentarios y económicos para que la vida, y no el beneficio económico, esté en el centro.
El libro recoge diversos proyectos protagonizados por mujeres que, desde la agroecología, la economía social y solidaria, la defensa del territorio y otros ámbitos, están construyendo formas diferentes de producir, consumir y relacionarse.
Son experiencias que cuestionan las lógicas de un capitalismo extractivista y depredador de los bienes naturales, pero que también muestran que existen alternativas concretas y que estas alternativas ya se están construyendo.
No se trata solo de denunciar los problemas del sistema actual. Se trata también de preguntarse qué podemos hacer de otra manera y qué prácticas pueden ayudarnos a avanzar hacia modelos económicos más justos, diversos y sostenibles.
Una mirada desde el País Valencià y más allá
Una de las aportaciones del libro es precisamente la voluntad de poner en relación experiencias de diferentes territorios. El País Valencià es uno de los puntos de partida de este diálogo, pero las experiencias y los conocimientos que se recogen conectan con otros territorios del Estado y con diferentes lugares del mundo.
Esta mirada permite entender que los problemas del sistema alimentario son globales, pero que las respuestas pueden surgir desde contextos locales: una cooperativa, una explotación agroecológica, un proyecto comunitario, una iniciativa de defensa del territorio o una red de economía solidaria pueden convertirse en espacios desde los que experimentar otras maneras de organizar la vida.
Las autoras y autores sitúan estas experiencias en un contexto que definen como de policrisis, en el que confluyen diferentes procesos de crisis ambiental, social y política. La alteración climática, la pérdida de biodiversidad, las desigualdades económicas y de género o la destrucción de los ecosistemas no son fenómenos independientes. Se relacionan y se refuerzan mutuamente.
Por ello, las respuestas también necesitan ser capaces de conectar diferentes dimensiones.
Las experiencias analizadas en el libro tienen, en este sentido, un valor que va más allá del proyecto concreto. Generan conciencia crítica, fortalecen la capacidad de acción colectiva y permiten imaginar otras formas de organización económica y social.
Otro de los elementos fundamentales es el reconocimiento del papel de las mujeres en los sistemas agroalimentarios. Las mujeres han tenido —y continúan teniendo— un papel esencial en la producción de alimentos, el cuidado de los territorios, la conservación de semillas, la transmisión de conocimientos tradicionales y la reproducción de las comunidades rurales. Sin embargo, muchas de estas aportaciones han sido históricamente invisibilizadas.
La viabilidad de las pequeñas explotaciones agroecológicas, otro gran reto
En un sistema alimentario cada vez más concentrado, las pequeñas explotaciones tienen dificultades para competir en precios y acceder a los mercados. Pero, al mismo tiempo, pueden aportar diversidad, empleo rural, conocimiento del territorio, biodiversidad y alimentos producidos de manera más sostenible.
¿Qué sistema alimentario queremos tener dentro de veinte o treinta años? La respuesta no depende únicamente de las personas agricultoras. También depende de las políticas públicas, de los modelos de distribución, de las formas de consumo y de las decisiones que tomamos colectivamente.
La economía también puede ser más habitable. Hablar de economía feminista implica, finalmente, cuestionar qué entendemos por una organización económica saludable.
Esto plantea una cuestión que a menudo queda fuera de los debates económicos: ¿cómo queremos trabajar y vivir? Una organización no es sostenible únicamente porque sea económicamente viable. También debe ser capaz de cuidar a las personas que forman parte de ella, repartir los tiempos y las responsabilidades de manera justa y generar espacios de participación y bienestar.
El valor de esta obra es que no presenta la soberanía alimentaria y la economía feminista como conceptos abstractos. Las conecta con experiencias, proyectos y personas que ya están experimentando otras formas de hacer.
Esta dimensión práctica es especialmente importante. Ante problemas globales que pueden parecer enormes y difíciles de transformar, estas iniciativas muestran que el cambio también puede comenzar desde abajo: desde una cooperativa, una red de productoras, una comunidad, una escuela, un proyecto...
Las ponentes:
Marta Maicas Pérez es profesora en el Departamento de Dirección de Empresas de la Universitat de València e investigadora del Institut Universitari d’Estudis de les Dones (IUED-UV). Es doctora en Desarrollo Local y Cooperación, especializada en organizaciones de Economía Solidaria y Feminista, y centra su investigación en los procesos de cambio organizacional y la construcción de organizaciones más habitables. Colabora con la XEAS País Valencià y es miembro de La Gavella, organizadora del festival Serrana Cuir.
Mónica Gil Junquero es licenciada en Sociología por la Universitat Autònoma de Barcelona y doctora en Estudios de Género por la Universitat de València. Ha trabajado como técnica y responsable de igualdad en diferentes instituciones públicas, organismos internacionales, asociaciones y ONGD del Estado español y de América Latina. También ha impartido formación y asistencia técnica en materia de igualdad en diversas administraciones públicas.
Actualmente es profesora en el Departamento de Sociología y Antropología Social de la Universitat de València e investigadora vinculada al Institut Universitari d’Estudis de les Dones (IUED-UV). Imparte docencia en materia de economía feminista y políticas de igualdad en diversos cursos de posgrado de diferentes universidades públicas y privadas del Estado español.
Cristina Galiana Carballo es investigadora predoctoral en metabolismo social y agroecología en el Institut INGENIO (CSIC-UPV). Es ingeniera del Medio Natural por la Universidad Politécnica de Madrid y máster en Cooperación al Desarrollo por la Universitat Politècnica de València. Forma parte de la cooperativa de producción agroecológica Lur Honera (Araba) y participa en asistencias técnicas a movimientos de defensa del territorio en el País Valenciano y en Cuenca.
Laia Baró Gómez es investigadora en la Cátedra de Agroecología y Sistemas Alimentarios para la Transformación Social de la Universitat de Vic – Universitat Central de Catalunya (UVic-UCC). Graduada en Biología Ambiental por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y con estudios especializados en Agroecología a través del Máster de Agroecología: un enfoque para la sostenibilidad rural de la Universidad Pablo de Olavide (UPO).
Su experiencia en investigación está relacionada con el papel de las mujeres rurales vinculado al sistema agroalimentario y con la conservación y transmisión de los conocimientos tradicionales. Actualmente trabaja en el estudio de la viabilidad económica de las pequeñas explotaciones agroecológicas y en el análisis de la cadena de valor en los sistemas pastorales y su sostenibilidad en un contexto de cambio y fenómenos de incertidumbre creciente.

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